José Pablo Navarro Campa, es un hombre que todavía no sale del asombro y la emoción, pasado varios días de ser condecorado con el Título Honorífico de Héroe del Trabajo de la República de Cuba, en ocasión de celebrarse el pasado Primero de Mayo, el Día Internacional de la clase obrera.
Hasta su vivienda en el reparto Sueño de Santiago de Cuba llegamos para conversar con este hombre y descubrir secretos de una bebida, que para muchos será una de las mejores maneras de que la celebración se convierta en fiesta del espíritu y del cuerpo, porque beber un buen ron cubano ―si no se exagera― otorga categoría cultural al brindis.
Con 53 años de labor profesional, de ellos 46 en la Industria del Ron cubano, siente el alto honor de que este mundialmente conocido licor no sea una receta y por tanto no se puede copiar, mucho menos realizarlo fuera de las condiciones del clima, la tierra, la caña de azúcar, los rones de la reserva de las bodegas, las experiencias, las herencias recibidas y conservadas, y depositadas en sus Maestros ronero
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